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Soy más de playa. Me gusta el sol, y suelo preferir el día. Aunque también sé disfrutar de la noche. Odio los días grises que no dicen nada. Y aquel levante que deja mi pelo más pa’ allá que pa’ acá. Soy más del Sur. Aunque supongo que será bueno perder el norte alguna vez. Me encantan las terracitas al sol y una buena tapa. Y no odio la lluvia, odio los paraguas. Creo que soy alérgica a ellos. Soy más de verano que de invierno. Me encanta el estar morena. Y odio esa piel descoloría en pleno diciembre. Que así no sienta bien ná. Soy muy de mi tierra. De hablar a mi manera. Porque sí, porque quiero. Y odio esa manera que tienen los de despeñaperros ‘parriba’ de no entender a los andaluces.
Soy más de dulce que de salado. Me encanta ponerle a todo chocolate. Y odio mi manera de preguntarme por qué hay personas que lo odian. Soy más de tostada con aceite y colacao para desayunar. Un buen puchero para comer. Y, como no, un dulce con chocolate para merendar. Para cenar no te preocupes, puedo no comer nada. Aunque si me ponen un plato de frutas varias por delante, no las rechazo. O un buen plato de jamón. Para qué engañarnos. Soy de comerme las galletas Príncipe por capas. Y no me pongas un plato de lentejas sin batir, y sin acompañarlo de calamares. Porque no me lo comeré. Reza por presentar un buen plato. Ya sé que las apariencias engañan pero, si no me gusta por los ojos, ni lo pruebo.
Soy más de colores vivos. Me gustan todos los colores que alegran cualquier cosa. Pero no intentes ponerme el morado por delante. Es un caso perdido. Lo odio. Soy más de letras que de números. Me encanta expresarme mediante palabras. Y odio eso que te hace pensar demasiado. No me pongas números, que me conozco. Me encanta dibujar y, por supuesto, colorear. Y odio esas veces en las que el papel no deja expresar todas las ideas que tengo en la cabeza. 
Soy más de cine que de ver películas en el ordenador. Me encanta esa capacidad que tiene el cine de hacerte sentir protagonista de la película. Y odio ir sin un paquete de palomitas y algunas chuches. Me chiflan. Aunque sean malas para los dientes, como dice mi novio. Soy más de películas románticas. De esas de llorar. Me gusta ver películas de miedo, pero si es  en buena compañía, claro. 
Soy más de verle todos los días y comerle a besos. Odio el WhatsApp y esa manera que tiene de confundir las cosas. Al igual que odio la maldita distancia. Aunque adoro los reencuentros. Soy muy de él. Y del escalofrío que produce su boca a un centímetro de mi cuello. Me encantan las sorpresas y la sonrisa tan enorme que se te queda para todo el día. Soy más de vosotros que de mi. Me gusta ponerme en el lugar del otro y ayudar. Y odio esos días en los que no me aguanto ni yo.

Soy más de piernas anchas que de cuerpo de modelo. Incluso no sé si soy más de pelo rubio o moreno. Mi pelo es especial. Ni siquiera crece. No trates de entenderlo. Soy más cariñosa de lo que puedas llegar a imaginarte. Me gusta saludar a cualquiera. Aunque le acabe de ver. Y odio esos besos que se quedan en aire y que no vuelven. Que me encanta besar. Besarle. Y odio esos brazos que duran poco. Soy más de reír, aunque siempre es bueno desahogarse con algunas lágrimas. Adoro los ataques de risa. Y odio aquellas personas que no sonríen en las fotos.
Soy más del Real Madrid que del Barcelona. Me encanta la décima en el último minuto. Y odio aquellas derrotas que no se merecen. Soy más de bailar que de estar pegada a la barra. Aunque no te digo que no a una buena copa de vodka con limón. No sé bailar, pero te prometo que haré lo que pueda. Tampoco sé cantar. Aunque en la ducha tengo más de un premio. Lo doy todo. Y, eso, me gusta. 
Soy más del vuelo que hacen los vestidos, que del culo feo que me hacen algunos pantalones. Me gusta ir pintada, aunque me da mucha pereza pintarme. Siempre prefiero estar morena y apañarme solo con el rimel. Odio pintarme las uñas y todo el tiempo perdido que eso conlleva. Nunca quedan como quiero que queden. 
Soy más de viajar que de quedarme siempre en el mismo sitio. Me encanta conocer mundo. Y hacer las maletas. Pero, eso sí, odio deshacerlas. Soy más de dormir diez horas que seis. Me encanta no tener que poner el despertador. Y odio no acordarme de los sueños cuando me despierto. Soy muy de escuchar canciones tristes cuando tengo todo el mundo encima. Y de escuchar las canciones más alegres cuando estoy en lo más alto. Y odio poner el modo aleatorio e ir pasando todas las canciones.
Soy de las que le gustan los anuncios. La publicidad. Me encanta diseñar. Y odio esos anuncios que no tienen ni chicha ni limoná. Que yo soy muy de esos anuncios que te dejan marcados.
No soy ni mejor, ni peor. Soy yo. Y pa qué más. Hoy puedo estar aquí y mañana puedo estar allí. Pero, para entonces, ya sabrás que hacer para que vuelva. Si no lo sabes todavía. 
No trates de entenderme, porque no me entiendo ni yo.