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Y si me prometes que volverás, te espero todo el tiempo que haga falta. Seguiré en el lugar de siempre, para que no te pierdas. Llevaré puesto tu vestido favorito para que me reconozcas al instante. Y prometo ponerme el pelo como a ti te gusta, para ver tu sonrisa nada más aparecer. Reservaré mi espalda para que la llenes de besos y la habites siempre que quieras. Sin irte. Jamás.
Porque siempre es mejor llegar tarde para quedarse, que pronto para irse.