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Sí. Algo parecido al de Oliver y Benji. Tan parecido que no os entendemos, al igual que no entendemos por qué corrían y corrían y nunca se veía el final. Al igual que no nos entendéis vosotros a nosotras. Que no te preocupes, que el amor es como el fútbol. Que así, incluso lo entiendes mejor. Que nosotras somos igual de difíciles de entender que un fuera de juego. Sí. Pero que también somos tan entretenidas como un Real Madrid-Barcelona. Todo un partidazo. 
Que nosotras somos las grandes jugadoras, las titulares, las pichichis. Somos el balón de oro que siempre quisiste tener. Y nosotras solo queremos un buen entrenador que dure y dure. No como hoy en día, que son solo de un año. Aprende, que solo los buenos son los que se quedan. Los que ganan los mejores títulos. Que nosotras queremos levantar la copa. Pero con vosotros.
Puede que no nos entendáis, no os preocupéis. Somos como ese equipo que domina todo el partido y que al final acaba perdiendo. Sí, así somos, inexplicables. Somos como ese entrenador que deja a su mejor jugador en el banquillo. Sí, raras. Somos como ese fuera de juego que a veces es sí y a veces es no. Sí, bipolares. Incluso somos como ese penalti que te puede dar la victoria y que se falla. Sí, ‘pa matarnos’. 
Pero, no te preocupes. Que también somos Casillas cuando besa al palo que les ha salvado de un gol. Sí, cariñosas. Como esa carrera que das para llegar al balón, y llegas. Sí, luchadoras. Y también como ese gol en el último minuto que te regala la décima. Sí, incomparables. Inolvidables. O como ese gol de chilena que nunca te esperas. Sí, maravillosas. Incluso somos como ese jugador que hace más anuncios que goles. Sí, somos un poco guapas también.
Tenemos lo bueno de ganar un Real Madrid-Barsa y lo malo de perder contra el Córdoba. Os querremos matar cuando tengáis la portería libre. Y falléis. Y vosotros querréis hacernos de todo cuando celebremos el gol levantándonos la camiseta. Nosotras nos centramos en nuestro equipo, en nuestro titular, en uno. Vosotros, en cambio, podéis ver hasta los partidos de tercera división. Y ya es decir. 
Que podéis hacer de todo pero, lo único que no debéis hacer, es fijaros en el banquillo. En la afición. Ni siquiera en aquel entrenador que está fuera de las posibilidades de tu equipo. Que echáis el ojo sea donde sea. Sin daros cuenta de la super alineación que tenéis en casa. De ese partidazo. De esa titular. De esa que os da puntos y puntos en el comunio. Que os da derrotas. Pero, sobre todo, os da victorias. Y goles. Y buenas celebraciones. Que, cariño, la de los otros equipos puede que ni llegue. Puede que llegue, juegue un partido y se vaya. Incluso puede que te haga perder. 
Y la titular. Ésa, cariño, siempre juega más de 90 minutos. Y se queda.