Soy muy de creer en el destino, de pensar que las cosas siempre pasan por algo. Que si hoy algo sale mal, es porque si lo haces mañana saldrá mejor. O porque la vida lo escribió así. Y ahí si que no puedes hacer nada.
Hay veces en la vida en las que lo das todo. Luchas hasta dejarte tu último esfuerzo. Confías, guardas esperanzas, y rezas a más no poder para que la vida te lo recompense. Pero aun así, hay veces que la vida te falla. Que te pone un “no” en toda la cara, de frente, sin dudas posibles. Te deja claro que eso por lo que luchaste, por lo que estuviste noches y días sin dormir, no ha sido posible. No te lo concede. Será porque no te esforzaste lo suficiente, o será porque la vida es así de caprichosa.
Si tuviera que contar cada uno de los “no” que me ha dado la vida, me quedaría corta, seguro. Si me hubiese rendido en ese primer “no” que recibí, seguramente ahora no estaría donde estoy. Por una vez, eso que dicen de que soy una cabezota, ha servido para algo. Para no abandonar mis sueños hasta que los cumpla. Aunque tenga que recoger millones de “no” en el camino. Aunque tenga que soportar lluvia y tormentas. Aunque me cueste no sé cuántas lágrimas, y aunque casi no me queden fuerzas. A pesar de todo eso, seguiré. Por cabezonería o porque me lo merezco. Porque supongo que tarde o temprano, todo esfuerzo tiene su recompensa. Que ya toca que salga el arcoíris, que ya ha llovido demasiado.
Porque la vida tiene dos opciones: o sí o no. Y nada increíble nace de un “no”, y todos aquellos “sí” que te dio la vida fue porque en ese momento tuviste el valor de hacer lo que la mayoría te dijo que no hicieras. Porque pensándolo bien, todos aquellos “sí” nos dieron los mejores recuerdos que hoy podemos tener. Da igual lo que fuese, da igual a qué se refiriese, o a qué momento de tu vida perteneciese. El caso es que fue sí.
Y es que si hoy estamos aquí, y somos lo que somos, no es por aquellos “no” que recibimos, sino por todos los “sí” que nos ganamos. Porque tener muchos “no” deprime a cualquiera pero, ¿qué me dices de esa sensación que produce conseguir el “sí” después de tanto esfuerzo?
Supongo que vale la pena intentarlo. Porque nadie dijo que fuera fácil.
