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«Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate»
Las mujeres no somos complicadas. Tenemos nuestros días más pa’ allá que pa’ ca. Pero no somos complicadas. Decimos no cuando es sí, y decimos sí cuando es sí, pero tu te piensas que es no porque siempre decimos lo contrario. Pero en realidad es lo que queremos decir. O no. No lo sé. Eso es cosa vuestra. El entendernos. Nosotras no podemos hacer más, simplemente somos como somos. 
Que nos gusta algo y lo queremos ya de ya, sí. Eso no tiene nada de malo. Nos encaprichamos y luchamos por conseguirlo. Ole por nosotras. ¡Que nosotras también luchamos! Y no solo por una camiseta que nos gusta, eh. Sino también por un vestido, un par de zapatos, un bolso o un simple pantalón. Pero tranquilas, chicas. Que ya lo sé. Que también luchamos por levantarnos cada día lo mejor peinadas posibles. Y que se note lo que tardamos en coger postura por la noche para colocar nuestro pelo bien, para que no amanezca como le de la gana. Aunque aun así, lo hace. Pero ya que lo hace y no hay mas remedio, al menos rezamos para que al mirarnos al espejo no encontremos ningún granito. Por favor. Es un gran reto. Los hombres no nos entendéis, pero es muy duro mirarse al espejo cada mañana. Y más aun, si tienes una cita importante, una entrevista, o simplemente un día especial. Que también luchamos por ir lo mas combinadas posibles. Luchamos para que el jersey pegue bien con el pantalón, y no se mate con el bolso o con los zapatos. ¡Cuánto trabajo! Y ya no solo que combine bien todo sino que, además, vayas cómoda y adecuada para la ocasión. Pero el problema viene cuando toca llevar tacones. Que sí. Que nos encanta llevarlos. Que quedan divinos. Que nos tiramos media vida aprendiendo a andar con ellos, sin caernos, sin doblarnos, sin ir como “un pato mareao”. Pero, aguantar con ellos una noche entera o, peor aún, un día entero. Hombres, ¡ESO NO TIENE PRECIO!
Que si las uñas bien cuidadas, bien pintadas, sin ninguna rota. El pelo perfecto. El maquillaje, poco, pero algo. La ropa bien combinada. Los accesorios, entre ellos el más importante. EL BOLSO. Donde llevaremos de todo, todo lo que quieras/puedas encontrar. Pero, no busques en él. Es privado. Creo que ya lo llevamos todo. Ah bueno no, también nos ponemos la mejor sonrisa. ¡QUE NO FALTE! 
Y nos vamos. Pero no os creáis que nos vamos todos los días de compra. Aunque ganas no nos falten. Que no. Que nosotras también trabajamos y hacemos cosas productivas, ¿sabéis?. Que ya quedo atrás de que solo vosotros trabajáis, que no, que nosotras lo hacemos, y mucho. Que nos levantamos cada día con ganas de levantar el mundo y ponerlo todo patas arriba, pero bien. Luchamos por seguir adelante a pesar de los tiempos que corren, luchamos para que se nos valore cada día más. Y mira, creo que lo estamos consiguiendo. Porque nosotras podemos, nosotras luchamos y nosotras lo conseguimos. ¡CON UN PAR! De tetas. O con una. O con ninguna. Qué mas da. Nos apañamos como sea.
Vale, lo reconozco. Podemos llegar a ser, en muchas ocasiones, insoportables. Podemos llegar a vuestro peor humor. Podemos ser malas, a veces. Pero con una chispa de gracia, y sin ningún fin demasiado cruel. Simplemente somos un poco malotas. Como vosotros, ¿no? No os debe de sorprender. Somos indecisas, somos tardonas, presumidas, adictas a las compras, y más compra. Estamos obsesionadas con el peso, con sentirnos guapas, con tener un buen cuerpo. Pero claro, también somos adictas al chocolate. Es inevitable, el chocolate es mucho chocolate. Aunque para eso hacemos deporte e intentamos compensarlo. Llámalo gym, llámalo sexo. Porque también somos adictas a vosotros, chicos. No os pongáis celosos. 
Tenemos millones de defectos, sí, lo reconozco. Pero, ¿qué pasa con las virtudes? Ponemos la chispa de alegría a los días, tenemos sonrisas que enamoran. Todas. Tenemos armas de mujer que os dejan locos. Tenemos la capacidad de ser sexy sin quitarnos ni una sola prenda de ropa. Capaces de trabajar las horas que hagan falta, volver a casa, y seguir haciéndolo. Capaces de hacer todo aquello que te puedas imaginar. Hacemos todo lo nuestro y, además, somos capaces de hacer todo lo que hace un hombre. Bueno, o casi todo. Creo que sabéis a lo que me refiero. 
Pero, sobre todo, somos capaces de hacer dos cosas a la vez, o tres. ¡Y con tacones! Y aquellos que decís que nuestro lugar es la cocina, es que seguramente no sabéis que hacer con nosotras en una cama. 
Que somos mejores o peores, creo que no soy la más indicada para decirlo. Pero que intentamos superarnos todos los días para que se nos valore y para ser lo mejor posible, sí, eso sí lo puedo decir yo. Doy fe de ello. Y, por eso, creo que nos merecemos este día. Por todo lo que luchamos, por nuestros defectos y por nuestras virtudes, por ser como somos y por todo lo que hacemos. Por nosotras, por vosotros, y por todos. 
Porque somos las mejores. ¿O había dicho que no? Ay, no lo sé. Que más da. El caso es que somos. Y eso es lo que importa. 
Felicidades a todas las mujeres, a las altas y a las bajas, las gordas o delgadas, de allí o de aquí, de pelo claro u oscuro… Felicidades a todas las que lucháis día a día, a las que alegráis los días, a las que lo dais todo para salir adelante, a las que hacen todo y, por lo tanto, se merecen este día. A vosotras, felicidades. 

Que no somos complicadas, somos otra cosa que no sabría explicar ahora mismo. Pero complicadas, no.