Desde que te fuiste nada es lo mismo.
Todo esto está un poco más vacío sin ti, hay muchas cosas que quedaron atrás y sé que no volveremos a vivir, y hay momentos que no son lo mismo si hay una silla menos.
A veces pienso que te fuiste demasiado pronto, que aún me quedaba mucho tiempo por disfrutarte, muchas cosas por contarte y que aún te quedaba mucho por vivir. Porque hay cosas que han pasado cuando tú no estabas y me encantaría que las hubieses vivido aquí. Porque sé que se te hubiese puesto una sonrisa de oreja a oreja y que lo hubieses disfrutado como el que más. Pero a la vez, sé que estés donde estés, te sientes orgulloso y no se te escapa ni una, porque nos acompañas en todo momento.
Dicen por ahí que los abuelos deberían ser eternos, y yo realmente sé que lo son. Porque aunque se vayan, siempre estarán con nosotros. Y cuando digo siempre, es siempre. Porque desde donde estén, desde esa estrella que está allí arriba, se saben cada uno de nuestros pasos y no nos dejan solos en ningún momento.
Y menos mal.