Este año no voy a hacer lista de propósitos. No voy a hacer dieta y probablemente tú no dejarás de fumar. Por eso he decidido hacer sólo una cosa: vivir el día a día.
Empecé anoche, y por eso tengo la resaca que tengo. Pero qué bien. Qué bien disfrutar de cada momento, reír, bailar, aprovechar el tiempo con los que están al lado, no pensar en lo que pensarán, no ver el pasado ni el futuro, sino vivir justo este momento.
No sé qué voy a hacer mañana y seguramente tampoco voy a saber qué hacer en un rato. Por eso dejo atrás este año la lista de propósitos y me centro en el hoy.
Hagamos en cada momento lo que nos apetezca, con quien y como nos apetezca.
Es la mejor manera de llevar el 2018.