Muchas veces me preguntan por el amor a distancia, que cómo lo hacemos, me dicen.
Es fácil, simplemente, nos queremos.
Supongo que ese es el verdadero secreto para plantarle cara a los kilómetros y superarlos día a día. Y es que hay algo que tengo muy claro y que siempre lo digo cuando me lo preguntan: cuando dos personas se quieren, se respetan y le ponen ganas, todo se puede. Y no hay más.
La distancia es una completa porquería, decir “hasta pronto”, también, incluso a veces sin saber cuándo será la próxima vez. Pero hay que saber mirar el lado bueno de las cosas y aprender las bonitas maneras que hay de echarse de menos. Y es que no nos damos cuenta, pero los kilómetros nos unen más de lo que nos podemos llegar a imaginar, acabamos sabiendo que si podemos con eso, podemos con todo. Y que pronto tendremos la recompensa de abrazarnos de nuevo.
Y no penséis que no somos afortunados por estar lejos, porque en vuestra vida sabréis lo que es vernos de nuevo.