Aún no puedo creer cómo puede haber gente tan mala en este mundo, de verdad. Se me parte el alma al pensar que hay gente que sólo quiere hacer sufrir a otra persona, gente que no tiene nada más que mal ahí dentro.
Y no puedo con tanta rabia, no puedo pensar que el mundo se esté yendo a la mierda, no puedo pensar que personas así estén dando vueltas por ahí como si nada, como si todo. No entra en mi cabeza, lo siento.
No puedo creer que alguien sea capaz de destruir la vida de una persona, y no sólo de esa persona, sino de una familia entera. No entiendo cómo una persona es capaz de arrebatarle sueños a alguien, arrebatarle una infancia, una adolescencia, una vida entera. A alguien que no tiene culpa de nada, a alguien que sólo quería nadar entre peces con una sonrisa de oreja a oreja.
Y no le deseo el mal, porque supongo que todo eso ya lo lleva por dentro. Pero le deseo que pague con todo lo que ha hecho, que sufra, y que sienta el doble de dolor que pudo sentir ese niño sin merecerlo. Y supongo que ni toda la pena del mundo para esa persona podrá quitarle el nudo del estómago a esos padres el resto de su vida, pero seguro que ayudará.
Algo debemos estar haciendo mal para que toda esta mierda pase. No hay palabras.
Pequeño, sigue nadando allá donde estés, nada muy lejos de ese monstruo, sonríe bien grande e intenta olvidar todo lo que por tu cuerpo haya podido pasar, porque no te mereces menos. Todos desde aquí te recordaremos como ese pez que no dejaba de sonreír.
Y a la familia, sólo me queda decirle: “cuando la vida te derrote, sigue nadando”.