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Cada 14 de febrero me pasa lo mismo, cada año pienso en cómo la gente puede odiar este día. Seré rara, no sé, pero yo no lo entiendo. Qué pasa, que existe un día para celebrar todo aquello que queremos, que nos gusta, que amamos o de lo que estamos enamorados, y pum. Ya no lo queremos. Ya nos enfadamos y odiamos este día. De verdad, cada día entiendo menos a esta sociedad. 
Que no os enteráis, que no se trata de tener novio o novia, de llevar tiempo con esa persona, de estar locamente enamorado. Que no, chiquillo. Que no. ¿Dónde pone que San Valentín solo se puede celebrar si tienes pareja?. Venga, dónde. Porque que yo sepa, o por lo menos así lo he creído toda la vida, San Valentín es para celebrar cualquier cosa de la que estés enamorada. Cualquiera. Ya sea de tu perro, de tu ciudad, de tu familia, de tus amigos, de tu pareja, o de ti. De lo que sea. ¡Que no os enteráis! La cuestión es celebrar. 
Así que, dejad de poner chorradas en este día. No vengáis con el cuento de que es un día inventado para hacer negocio y blablabla. Y más blablabla. No seáis tontos, y no dejéis de querer hoy. Ni nunca. ¡QUEREROS, POR FAVOR!

Que ya se sabe, que cualquier día es bueno para demostrar amor. Pero, vamos a ver, si hay un día para celebrarlo, ¿por qué nos quejamos? Que hoy sea el día que se le da el homenaje al amor, no quiere decir que el resto del año tengamos que odiar. No. Todo el año amamos, todo el año estamos enamorados de lo que sea. O así debería de ser. Pero hoy, hoy es su día. El de amor. 
Así que, por eso, yo no voy a dejar de estar enamorada de lo que el resto del año estoy. Porque a mí me gusta enamorarme. Por eso, estoy enamorada. Enamorada de la vida. De una ducha caliente. De cualquier estación, principalmente de verano. Enamorada de romper el papel por la línea de puntos, y explotar burbujas y que suene como una tormenta. Enamorada de los besos, de que me besen, de besar, y de la gente que se besa por la calle. Enamorada de aquellos que dibujan donde no se puede dibujar, de las fotográficas inesperadas, de los que bailan bajo la lluvia. Enamorada de la espuma del café, de chupar el colacao que se queda pegado en la cuchara, del olor a pintura. Enamorada del chocolate caliente un día frío, y del helado de una tarde de verano. Enamorada de las cosas pequeñas, de las cosas buenas que se repiten. Enamorada de las amistades que no se acaban, de los buenos amigos, de las alegrías y las penas que pasan rápido. Enamorada de mi familia. Enamorada de los cinco minutitos de más en la cama. Y en la ducha. Enamorada de las sorpresas, de las bienvenidas. De las cañas acompañadas de tapas, del paseo marítimo, del mar. Enamorada del cine, del deporte. Enamorada del puchero, del chocolate. De la comida en general. Enamorada de mi canción favorita, de las fiestas hasta que salga el sol, y de las risas en los botellones. Y en cualquier lugar. De todo tipo de risas. Enamorada de la gente que es graciosa si querer, de las personas que son guapas y no lo saben, y de sabios que escuchan más de lo que hablan. Enamorada de las fotos antiguas, de los buenos recuerdos. De mi infancia. De mi presente. Enamorada de los abrazos, las caricias, las bonitas miradas. Enamorada de las locuras, del dejarse llevar. Enamorada de mi carrera. Enamorada de millones de cosas, de cosas pequeñas, cosas que dejan huella. Cosas que no se olvidan. Enamorada. Sin más.
Y de ti, de ti sí que estoy enamorada.