Seleccionar página
Hay sonrisas que merece la pena dejar que te cambien la vida. Y la de este niño, la merece. Ya sea por su pequeño problema, ya sea por su edad, ya sea por su afán de superación o por esa voz tan maravillosa que tiene. Por lo que sea, pero lo merece.
Porque muchas veces me echo las manos a la cabeza cuando me doy cuenta de la cantidad de cosas por las que nos quejamos, cosas sin sentido, cosas por las que se puede prescindir en esta vida, cosas insignificantes. Cuando me doy cuenta de los que no aprecian lo que tienen, ni lo aprovechan. Ni lo viven. Porque señores, hay millones de niños ahí fuera, alrededor de vosotros, que no tienen ni la mitad. O que lo tienen, pero con unos limites que le impiden ser de esa forma que querrían. No hablo solo de personas que tiene el mismo problema que este niño, no. Hablo de todo en general, de todos los que no pueden vivir su vida con tranquilidad, sin preocupaciones de verdad.

Cuando escuché a este niño cantar, fue increíble como se me pusieron los pelos de punta. Desde el segundo uno hasta el último. Increíble. No sé si fue porque llevo eso del flamenco en la sangre, porque una guitarra, dos cajas, y ese tono flamenco se siente. O quizás fue por él, por esa sonrisa que tenía de principio a fin, por esa ilusión de estar haciendo lo que le gusta, esa pasión cantando lo que siente, esa alegría por ver que había millones de personas escuchándole, aplaudiéndole, sintiéndole, y levantándose por él. Ya sea desde casa o en directo. Lo hicieron. 
Y es que sí, merece la pena ver a personas como él tan solo por todo lo que te hace sentir. Porque os puedo asegurar, que cada canción que canta, transmite. Y a mi, por lo menos, me pone los pelos de puntas, de principio a fin. Ya es inevitable relacionar la palabra “Ole” con él, porque sí, porque ole él, ole su manera de cantar, ole su superación de cada día, su fuerza, y ole, sobre todo, por la pasión que pone. Y como no, ole por sus familiares, por han hecho mucho. Nada más y nada menos, que una persona increíble. 
Porque mientras queden esperanzas por seguir, vale la pena intentarlo. Y si es con una sonrisa y disfrutando de esa manera, más todavía. 

Ole. Ole. Ole.