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Porque te echo de menos. Porque ya se echa el tiempo encima, porque los días pasan y pasan, y yo sólo quiero verte. Porque sí, un día más también es un día menos. Y yo sé que tú me estarás esperando con tu mejor sonrisa para recibirme. Al igual que yo ya tengo la mía preparada para ti. Y tengo reservados los mejores abrazos y besos para cuando te vea, para que no se me olvide ninguno. Llevo reservados aquellos que no te di por culpa de la maldita distancia, llevo reservados aquellos que te daré porque sí, porque quiero, y llevo reservados aquellos que te daré para que los guardes, para cuando más lo necesites. Por si, una vez más, la distancia no nos deja juntarnos tanto. 
Que te echo de menos. Que el sol ya está saliendo y parece que sigue nublado. Que tú no estás. Y yo quiero que estés. Que te echo de menos, que yo ya no soy sin ti. Que no soy si no eres tú. Conmigo. Que necesito verte. Porque los días van pasando, el agobio se va acumulando, y yo solo quiero achucharte. Mucho. Sin parar. 
Porque, cariño, si tú vas, yo voy detrás. Y sé que si yo voy, tu vienes. Y nos unimos en el camino. Y hasta donde nos lleve el viento. Porque yo te seguiré apoyando día a día cuando estés a punto de caerte y, si te caes, te ayudaré a levantarte con todas mis fuerzas. Aunque nos separen kilómetros. Porque yo te haré sonreír siempre que pueda. Cuando creas que tienes todo encima, cuando pienses que no tienes ganas ni de dormir, te haré sonreír como sea, como si tengo que mandar millones de fotos y vídeos haciendo el tonto. Lo haré, por ti. Porque te cuidaré cuando lo necesites. Porque también cuidaré nuestro amor, y que se reduzca esta maldita distancia. Porque quiero ser grande a tu lado. Quiero vivir a tu lado, quiero seguir a tu lado. Todos los días de mi vida. Porque te daré mi mano para continuar, para coger fuerzas. Porque te daré ese abrazo que necesitas en los días más duros. Porque siempre estaré ahí en los buenos momentos pero, sobre todo, en los malos. Porque intentaré hacerte feliz cada día. Como lo haces tú.
Porque, cariño, la distancia es mala, pero siempre hay bonitas maneras de echarse de menos. Y a ti hasta echarte de menos es bonito. Porque tú lo eres. Porque los días pasan, pero ya queda poco. Porque lo bueno se hace esperar. Porque ya lo tengo todo preparado para verte. Porque sí, porque te echo de menos. Porque ya no soy yo, si no eres tú conmigo.

Que te echo tanto de menos que creo que ya te veo, y aún no has llegado.