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Hay días que no se ve el sol. Hay tormentas que parecen que no se van a acabar nunca. Y que estás más abajo que arriba. Días en los que todo está encima. Y no tienes fuerzas para quitarlo. Que estamos más allí que aquí. Hay días que necesitamos desahogarnos. Que cuando uno llora no solo llora por lo que llora, sino por todo lo que no lloró en su debido momento. Y no es nada malo. Porque hay que soltar todo lo que se tiene dentro. Pero, aun así, hoy te diré una cosa:
Hasta llorando estás guapa, pero es que riendo estás que lo filas.
Así que, sonríe.