Ha llegado un punto en esta vida en el que tenemos que ser egoístas. Sí, egoístas. Tenemos que pensar en nosotros y ya, después, en nosotros otra vez. Porque una vez me dijeron que el primer paso para que los demás nos quieran, es quererse a uno mismo. Y quién mejor para quererte que tú, que seguramente seas la persona que jamás te hará daño, que siempre estará ahí, acompañándote día tras día, noche tras noche, sin despegarse de ti.
Quién mejor que tú para echarte piropos, para aconsejarte, para ayudarte, para animarte. Quién mejor que tú para saber lo que te pasa, lo que quieres, lo que sientes. Creo que no existe nadie mejor que tú mismo para todas estas cosas.
Así que, no lo dudes. Ponte tan guapa como quieras, para ti. Sonríe hoy, mañana y pasado, para ti. Haz planes, los que quieras, cómo quieras, para ti. Y, por supuesto, sé feliz para ti.
Y si él quiere compartirlo contigo, bien, y sino, más para ti.
