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Al final, se pinchó la bicicleta, se secó el malecón, ya no duelen los pies, ahora no te atreves a volver. Ay, mi dios, ya no la quiere mayor que él, ni que le baile despasito, porque sabe que no le va a gustar. Nena, ya no andas en su cabeza. 
Se acabó el verano.