La vida se va, sin avisar, y no vuelve. Dejando cosas por hacer. Se lleva todo lo que quiera por delante, cómo y cuándo quiera. Y no puedes hacer nada. O sí.
Puedes soñar, levantarte y cumplir los sueños. Coger fuerza cuando más la necesitas para continuar, porque nadie lo va a hacer por ti. Plantarte una sonrisa, o dos, porque ese que te espera en la puerta se la merece. Y tú también. Olvidarte del mañana porque puede que no llegue nunca, y vivir el hoy.
Hacer todo lo que quieras. Lo que te de la real gana. Sin importar el qué dirán, porque te van a criticar igual, hagas lo que hagas. Disfrutar de cada día como si fuese el último, porque puede que sí lo sea. Levantar la cabeza y mirar bien alto.