Se acaba un año más. Ha sido un año lleno de muchas cosas, cosas buenas y cosas malas. Y ahora llega el momento de hacer balance. En este 2016…
Ha habido numerosos atentados que no deberían de haber ocurrido nunca, y mucho menos por el capricho de unos cuantos. Y hemos visto un accidente aéreo que se llevó a casi todo el equipo del Chapecoense. Pero, a la vez, hemos vuelto a ver al 29 de febrero después de cuatro años. El niño del Colacao se ha convertido en campeón de Europa del campeonato de surf. Y Sergio Ramos ha marcado algún que otro gol en el último minuto. Está claro que la esperanza es lo último que se pierde.
Hemos pasado por unas segundas elecciones en nuestro país. Y hemos rozado las terceras. Mientras, en otro, se cumplía otro capítulo de Los Simpsons, y salía Donald Trump. También hemos oído algo del Brexit por ahí, pero eso aún ni fu ni fa. Hemos pasado un año con la política por las nubes pero, como dije antes, la esperanza es lo último que se pierde.
Mientras que Leonardo Di Caprio levantaba el Óscar que tanto ansiaba, Alejandro Sanz detenía un concierto para ayudar a una mujer maltratada. Operación Triunfo se reencontró después de unos cuantos años. Y ‘escondida’ se hubiese quedado Chenoa después de aquella cobra.
Hemos sabido conocer nuevas frases, y saber que “Cara Anchoa” puede acabar con un buen guantazo, pero que el “Claro que si guapi” puede usarse cuando sea. Apareció el Pokemon Go y llenó nuestras calles, la gente iba y venía de una pokeparada a otra. Hasta que llegó el Mannequin Challenge y les mantuvo quietos por un momento.
Con unos nos ha dolido el corazón pero, con otros, nos han dolido los pies. Y mientras que sea por bailar un reggeton lento, cualquier dolor es bueno. Entre traicionera y chantaje hay un largo año para dejar atrás a personas que no valían la pena. Pero siempre estará el “vente pa’ ca” a esa que quieres que te acompañe un año más. Aunque sea en la bicicleta.
Sí, 2016 ha podido tener también sus cosas malas. Pero siempre hay que saber encontrar el lado bueno de las cosas.
Porque, si nos centramos solo en lo malo de la vida, acabaremos por no darnos cuenta de lo bueno.
¡A POR EL 2017!
