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Una amiga es la que llega una hora tarde desde la última vez que te dijo que estaba llegando. Y la que no te hace caso después de darle mil consejos, hace lo que le da la real gana, para que acabes diciéndole el ’te lo dije’. 
Una amiga de verdad es aquella que te saca de casa para cenar y acabáis desayunando churros (o lo que sea) viendo el amanecer. Es la que te aguanta el bolso, la chaqueta y abre la puerta de par en par para darte el clinex. Sin cortarse ni un pelo. 
Una amiga es la que se ríe cuando te caes en mitad de la discoteca. Y la que te hace un reportaje ese día en el que ni tú te reconoces, y te lo enseña a la mañana siguiente sin dejarte borrar ni una.
Una amiga es la que te manda audios de más de un minuto sin decirte nada interesante, simplemente porque está aburrida. Y te llena la conversación de fotos a elegir para subir a Instagram. Aunque luego suba la que le da la gana. Y tú, encima, le tienes que dar a ‘Me gusta’. Porque a una amiga, hay que darle siempre, aunque salga sacándose un moco.
Una amiga de verdad es aquella que aplaude mientras se ríe, y te lo contagia. Que te hace muecas por detrás cuando tú debes estar seria. La que te ve la etiqueta de la camiseta por fuera y te hace una foto antes de decírtelo. 
Una amiga de verdad es la que te hace sonreír, 

incluso cuando tienes mil ganas de matarla.