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Te entiendo perfectamente, he pasado por ahí. Sé lo que estás viviendo, sé lo que es tener días para prepararte varios exámenes y pensar que no llegas a tiempo. Sé lo que es no tener ni idea de lo que quieres hacer, sentir que tu futuro está en esos exámenes y hacer millones de cálculos para esa maldita nota. Sé lo que es tener miedo, incertidumbre y ganas de acabar. Sé que se pasa mal y que el nudo en el estómago es muy difícil de quitar a veces. Pero todo pasa.

Lo sé. Por eso, tranquilo.

No te voy a dar muchos consejos en esto, puesto que no soy la más indicada para ello. Pero por favor, no pierdas el tiempo. Último achuchón, últimos días, último esfuerzo. Ya casi estás. Ya casi acabas. Ya se ve el verano al final de esos exámenes. Venga, tú puedes.

Disfruta del camino, aprovecha cada segundo, que el reloj vuela y no estás para perder el tiempo. Sé que luego lo agradecerás. Puede salir bien y puede salir mal pero, si sale mal, que no sea porque no lo has intentando y has dado todo de ti.

Recuerda que una nota no dice lo que vales y que, si suspendes, podrás llegar lejos igualmente. Aunque sea más tarde. Pero intenta estudiar al máximo ahora, comprender cada término, mirarte millones de exámenes, preguntar todas las dudas que tengas. Deja las tonterías a un lado, no te entretengas con cada mosca que pasa por delante, no hagas los descansos más largos de lo normal ni pierdas el tiempo. Esto es más importante de lo que crees y, cuando acabe, lo sabrás.

Por eso, no dejes que sea demasiado tarde. Ve a por todas. Ve porque puedes conseguirlo, esto y mucho más. No tengas miedo, no sirve de nada. Te lo sabes y, aunque creas que no, sí.

Y no te voy a desear suerte porque eso no sirve para nada. Te deseo fuerza y ganas.

Ánimo, ya no queda nada. Recuerda que puedes con todo.