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Si tuviera que hablar del amor, te hablaría de sus ojos cuando me miran queriéndome decir algo, pero sin hablar. Cuando me guiñan de esa forma que hace que se me escape una sonrisa sin darme cuenta.

Te hablaría de sus labios cuando rozan los míos, y de sus besos, de todos. Te hablaría de sus manos y de la forma que tienen de acariciar cada rincón de mi cuerpo, de su facilidad al abrazarme cuandomás lo necesito y de agarrarme bien fuerte cuando no puedo más.

Te hablaría de su forma de cuidarme, de mimarme y de apoyarme. De seguir estando ahí incluso después de mil tormentas. Te hablaría de su forma de hablarme, de contarme cada historia, de describirme cada sueño y recordarme que yo estoy en cada uno de ellos.

Te hablaría de su paciencia, su manera de aceptar cada uno de mis defectos y de verme perfecta incluso con ellos. Te hablaría de la pasión que le pone a todo lo que hace. Dando todo de él, a cada paso. Y de la forma que tiene de quererme, cada día más.

Si tuviera que hablar del amor,
te hablaría, sin duda, de él.