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Te quiero.

Y si me miras con esa sonrisa pillina y esas ganas de comerte el mundo conmigo, también te diré que te quiero.

Y que me muero de ganas de agarrarte la mano y no soltarte. De conocerte cada día más. De hacerte feliz, y también reír. Que me muero de ganas de saltar baches a tu lado y celebrar cada victoria, como se merece. De coger los miedos con ganas para superarlos juntos, y soñar despiertos para no perdernos nada.

Te quiero. Y no me cansaré de repetírtelo. Porque hay personas que consiguen ocupar un lugar en tu corazón casi sin esperarlo, y deciden quedarse, venga lo que venga. Y tú eres una de ellas.

Por eso, y por más, te quiero. De aquí a donde estés, por el camino más largo y perdiéndome unas cuantas veces.