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Supongo que a veces te miras la mano y te sobran dedos al contar la gente de verdad, pero de repente, por un momento, te das cuenta que siempre fue mejor calidad a cantidad y que hay personas que hacen por mil.

Y yo tuve la suerte de encontrarle a ella.

Porque a veces la quiero matar, hay veces que me pone de los nervios y me sale la mayor bordería. Veces que no me hace ni puñetero caso, que me da a elegir entre miles de fotos para subir una y sube la que no le he dicho, que me manda audios sin sentido simplemente para dar por saco, que me pide consejos para nada. Veces que nos matamos y otras veces que mataríamos por estar juntas.

Pero lo mejor de todo es que hay otras veces en que me doy cuenta de lo afortunada que soy, porque tengo al lado a ese tipo de persona que no se va jamás, pase lo que pase, incluso conociendo todos los defectos que tengo, incluso cuando no me aguanto ni yo. Porque pueden pasar no sé cuántos huracanes por delante, pero nosotras seguiremos ahí agarradas, siempre.

Y supongo que eso es suerte, y supongo que esa es la verdadera amistad. La que te cuida y te hace mejor persona, la que se queda ante todo, la que te es leal y, en el fondo, te quiere.

Y sí, yo también te quiero.