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Y un día de repente, te paras. Te levantas como si nada y te acuestas como si todo. Te das cuenta que el mundo a veces se pone a tus pies, que todas las piezas encajan y que hay sueños que se cumplen después de haber dado todo por ello.

Descubres que es verdad eso que dicen que después del esfuerzo siempre llega la recompensa y que hay ilusiones, sueños, que consiguen hacerse realidad cuando menos te lo esperas. Descubres que has conseguido eso que tanto querías y que ya nada se te puede atragantar porque poco a poco, si se quiere, se puede.

Quizás nunca pensé que llegaría hasta aquí, quizás simplemente le puse ganas, ilusión y mucha pasión a cada palabra, porque a veces el secreto está en hacerlo con corazón. Quizás sólo quise que al otro lado del texto, del libro, cada persona se sintiera identificada, que sonriera y también llorara, porque hay sentimientos que simplemente no se pueden evitar, y tampoco esconder. Quizás lo único que pensé es que hay cosas que se nos quedan atascadas y no consiguen salir de nuestra boca, pero sí se pueden escribir y que se queden grabadas para siempre.

Un día pensé que lo que no diga, quizás lo escriba. Y eso hice, escribir.
Y acabé cumpliendo mi sueño.