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Probablemente te harán daño, y además, puede que lo haga la persona que menos te esperabas.

Te van a fallar e incluso te la jugarán en el momento menos pensado. Y por un momento te darás cuenta de quién sí y quién no. Le darás vueltas y vueltas a tu cabeza, querrás desconfiar y sabrás que las apariencias engañan. Y con la espada en la espalda, confirmarás eso de que las personas no sólo deben de estar en las buenas, sino que, sobre todo, deben estar en las malas.

Y es que hay quien decide quedarse hasta cuando cae el chaparrón, y quien llega para irse. Y no podemos hacer nada, simplemente respirar hondo y continuar. No te digo que no lo pasarás mal, porque eso es inevitable, dar todo por alguien y que te falle es algo que no se cura de un día para otro. Pero te aseguro que hacer todo bien y acabar con la conciencia tranquila, hace que todo sane más rápido.

Y si tú diste lo mejor de ti y, aun así, decidió irse, no te preocupes, no merecía la pena.