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¿Sabes? No pierdo la esperanza.

Hace un tiempo me di cuenta que, si me rindo, habré perdido del todo, y entonces ya no habrá nada más que hacer, se irán los sueños por la borda y me quedaré medio vacía. Y eso, seguramente, te deja hecho polvo.

Por eso no dejo de ponerle ganas, no pienso dejar de esforzarme en lo que me gusta, ponerle pasión e ilusión, sonrisas y un puñado de sudor y lágrimas, porque sé que, tarde o temprano, lo conseguiré. Porque sé que ahí fuera está mi recompensa, sólo que se está haciendo de rogar.

Y no pienso rendirme. No. Tampoco me voy a quedar de brazos cruzados, esperando a que aparezca así, sin más. Porque seguramente me muera del asco. Voy a ir a por todas, voy a dar lo mejor de mí en todo lo que haga y voy a luchar por lo que quiero. Porque los sueños, si no los agarras bien fuerte, se escapan, y a veces vuelan tan lejos que ni vuelven. Y yo no quiero que eso pase.

Yo quiero soñar e ir a por cada sueño, sin parar, hasta que se cumpla.