Seleccionar página

No me quiero quedar con ese cromosoma extra.

Me quedo con el extra de sonrisas de cada día, con la capacidad que tienen de contagiar felicidad y alegría por donde pasan, por su manera de ver la vida, siempre de color de rosas aunque todo ahí fuera esté patas arriba. Me quedo con su cariño, su superación desde el minuto uno, con lo que luchan, ellos y los que le rodean, por demostrarnos que pueden con todo, con todo lo que se propongan.

Quizás los “diferentes” somos nosotros, por no ser como ellos, por no ponerle esa actitud que ellos saben ponerle a todo. Quizás no haya diferencias, o sí, pero quizás debamos aprender que nadie está arriba o abajo, que estamos todos en el mismo nivel, con las mismas oportunidades y con las mismas ganas de ser grandes y felices el día de mañana. Y de hoy. 

Me quedo con su bondad, su cariño y su amor. Porque al fin y al cabo, eso es lo que cuenta. Y es que creo que somos nosotros los que debemos aprender de ellos, nos irá mejor.

Porque no es sólo un cromosoma de más. Es de todo.